No lo entiendo

Bueno, después de un largo tiempo de inactividad, otra vez vuelvo con vosotros, otra vez  vuelvo “a la carga”.

Y ¿Por qué hoy?, sencillamente porque he visto una noticia en la televisión, en el telediario, que me ha dejado perplejo. Como digo en el título del post: no lo entiendo.

¿De qué noticia se trata?, sencillamente que la novia del hijo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, es de Noruega!!!, hasta ahí todo normal y lógico. Pero…, los judíos ultra-ortodoxos han puesto el grito en el cielo.

Parece ser que un judío solo se puede casar con alguien de su misma religión…, sino parece que es algo parecido al sacrilegio,…

Me parece absurdo y altamente reprochable, que hoy en pleno siglo XXI, las religiones sean tan intransigentes y tan antiguas en algunos aspectos. Esta vez es el judaísmo con el tema de la “cuñada” del primer ministro, pero también me refiero a otras religiones como el cristianismo con el rechazo a los homosexuales, o al islamismo, fuente de grandes fundamentalismos, y de no considerar a la mujer igual que un hombre.

No me quiero centrar en ninguna religión de las mencionadas, pero las tres tienen una cosa en común. La figura de Jesús, ya sea como un simple profeta, o como hijo de Dios. Y hasta donde yo he estudiado, Jesús vino para un nuevo estilo de vida.

Predican que Jesús estaba al lado de los débiles, pobres y desamparados. Y por supuesto aceptaba a todo el mundo tal como era y no tenía ni odio ni rencor por nadie. ¿Pueden decir lo mismo las religiones de hoy día?

Basta ya de hipocresía, y dejemos de ser los fariseos de nuestro tiempo, y convirtámonos en ese mendigo ciego que abrió los ojos gracias a Jesús, según la Biblia, y descubrió un nuevo mundo, y un nuevo tiempo, donde todos eramos iguales. Al fin y al cabo todos somos “hermanos” ¿no?, entonces  qué mas da que la novia sea noruega, que haya una pareja del mismo sexo, lo que importa es el amor, vamos digo yo, o que la mujer tenga por fin los mismos derechos que el hombre, y las mismas oportunidades, sean de la religión que sean.

No esperemos a morir para ir al cielo, traigamos cada día el cielo a la tierra…